Borren el franquismo en Sevilla opinión dia de la hispanidad

 

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Borren el franquismo en Sevilla

Borren el franquismo en Sevilla
María, marchando una de ironía. Con la ironía en la mano, como persona de diplomacia, tengo que reconocer que está muy bien la Ley de la Memoria Histórica (por los co...) Dicho lo cual informo que estuve frente a la dictadura cuando había que estarlo: con Franco vivo, para que las libertades llegaran cuanto antes. Así que yo me cago en los muertos de quien me llame franquista. Pues los que me lo digan (cualquiera de éstos que llegaron a vivir con el carné de una mangoleta tras el desfile de la victoria de una batalla por la democracia en la que no habían participado) seguramente no conocieron los interrogatorios de la Brigada Social, ni los calabozos de la Policía en La Gavidia, ni el Tribunal de Órden Público, organismos represores de aquel régimen felizmente superado sobre los que pueden preguntarme lo que quieran, que me los tuve que conocer todos por hacer lo mismo que sigo haciendo: dar la cara en contra de la corriente, en los silencios de esta Muy Cobardona Ciudad de Sevilla.
Sentado esto, y que sea una de ironía, considero que está muy bien que la Ley de la Media Memoria Histórica acabe con los símbolos de la dictadura y del franquismo. Sí, señor, con dos co... misiones obreras. Con los mismos que le echaban cuando Franco estaba vivo (¡por aquí!), que no se movía una mosca: hasta las trancas, compañero, hasta las trancas estábais los que ahora vivís de las libertades que otros os trajeron. Así que como hay que acabar con todos los símbolos del franquismo, tomen nota de todo lo que hay que destruir en Sevilla.
El Hospital Virgen del Rocío, empezando por la Residencia García Morato, siguiendo por el Infantil y el Maternal y acabando en Traumatología, abajo, hala, a tirarlo, enterito, símbolo oprobioso de la dictadora, porque todo eso, como el mismo Seguro de Enfermedad para los trabajadores, lo hizo Franco. Y el Hospital Virgen Macarena, tres cuartos de lo propio, pues se construyó en pleno franquismo.
Y ese Palacio de Justicia en El Prado vamos a ir tirándolo abajo, camarada, porque eso lo hizo Franco. Y la Estación de Autobuses. Y cuando acaben, empecemos a desmontar la Universidad en la antigua Fábrica de Tabacos, y la llevamos otra vez a la calle Laraña, porque ese traslado y esa rehabilitación lo hizo Franco. Y la Olavide, enterita derribada, pues es la Universidad Laboral de Girón.
En el campo del Sevilla, marchando una de piqueta, porque es de tiempos de Franco. (El campo del Betis, no, porque es del Mundial 82: pero el Instituto de la Grasa que está frente, sí.) Y volviendo al Pizjuán, en Eduardo Dato, todos los pisos de la Diputación van abajo, porque los hizo Franco. Como deben ir abajo enterito Los Remedios, barrio de Franco. Y el Puente de las Delicias, abajo, y reconstruyamos allí las chabolas de Lafite, porque ese puente lo inauguró Franco en persona.
Y no debe queda ahí la cosa. Apunta, nene, todos los antiguos pisos de la Obra Sindical del Hogar que hizo Franco y que hay que derribar inmediatamente como símbolos oprobiosos: el Polígono de San Pablo, Pío XII, Coca de la Piñera, El Tirolínea, enterito. Juan XXIII, ni te cuento. Y Los Pajaritos. Y Las Letanías. Y el Polígono Sur. Y la Barriada de la Paz: ¿cómo vamos a mantener en pie la barriada de La Paz si no se refiere al Proceso de Paz, que es el chachi, sino a los XXV Años de Paz del dictador?
Y apliquemos lo que manda la Memoria Histórica sobre asuntos sagrados. Hay que disolver la cofradía del Porvenir: Victoria y Paz, ¿te parece poco? Y a partir de ahí todas las cofradías de los 40, 50 y 60. San Gonzalo y Santa Genovesa deben incluir, además, el derribo de sus templos, porque llevan el nombre de Queipo de Llano y de su esposa. Hay que disolver Santa Marta, El Beso de Judas, La Sed... Y retirar todas las imágenes de Lastrucci e Illanes que sustituyeron a las que quemaron los rojos.
Y sobre todo, hay que derribar el Cortinglés del Duque, gran símbolo comercial del franquismo. Con lo que de paso no veas el favor que le vamos a hacer al alcalde para se cargue el centro. Por eso mismo quiere cargarse el centro: porque es franquista. La peatonalizaciòn es la aplicación de la Memoria Histórica, para que volvamos a los tiempos republicanos de las bicicletas, los tranvías y el hambre de los corrales.
 

HAN MATADO A UN COSTALERO

 

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HAN MATADO A UN COSTALERO

 

 

Han matado a un costalero
SI esto, como dice ZP, es la paz, yo maldigo esta paz. Como maldije la otra paz, la de la claudicación, la que mató a dos emigrantes en el atentado terrorista de Barajas. Maldita paz, en cuyo nombre matan a los soldados de España como si aún estuviéramos en el Barranco del Lobo, donde sigue habiendo una fuente que mana sangre de los españoles que mueren por su Patria. ¿Qué se nos ha perdido en Afganistán? ¿Por qué la deshonrosa retirada de Irak, que sonaba a los «repliegues tácticos» de los partes del general Rojo en la guerra civil cada vez que los republicanos perdían una batalla de nada, vamos, el Ebro, Teruel, Brunete, minucias? ¿Y por qué en cambio la permanencia en Afganistán? Si en Afganistán estamos en una guerra, ¿por qué no lo reconocen? ¿Y dónde están ahora los intelectuales del pesebre y los artistas de la subvención con la pegata del «no a la guerra»? ¿Por qué nos tenemos que tragar que la muerte de 84 soldados de España, 84, en la guerra de Afganistán, en el Barranco del Lobo de Afganistán, en el Gurugú de Afganistán, en el Monte Arruit de Afganistán, sean otros tantos «atentados»? ¿Qué lenguaje demoniaco es el que habla ZP, según el cual los atentados criminales de la ETA son «accidentes» y los ataques de guerra del enemigo en los que mueren nuestros soldados, «atentados»?
Si esto, como dice ZP, es la paz, yo maldigo esta paz. Porque yo conocía a uno de los soldados de España muertos en Afganistán, para quien reclamo todos los honores de los caídos por la Patria: sí, he dicho la Patria, ¿pasa algo? Se llamaba Germán Pérez Burgos. No, no era primo mío, aunque se llamara Burgos; no me cabe ese honor. Digo que lo conocía porque me ha pasado con él como ahora le habrá ocurrido a miles de sevillanos: que cuando se han enterado de que era costalero del palio de la Virgen de los Dolores de la cofradía de Santa Cruz, habrán reconocido sus andares bajo el recuerdo del paso tan clásico de esa cuadrilla del Martes Santo. Yo, muchos Martes Santos, sin saberlo, me he emocionado con los andares anónimos de este costalero y soldado de España que ha muerto por su patria. Germán iba igualado en la primera trabajadera de ese palio clásico, de la ciudad más honda y equilibrada, apolínea. En Sevilla se reza con los pies y metiendo el hombro debajo del palo de la trabajadera. Así rezaba Germán cada Martes Santo. Yo ahora estoy viendo su arte, anónimo como el de todos los costaleros, sin protagonismo, oculto por los faldones de terciopelo, el sentido púdico del trabajo que dijo Ortega. Viene el palio de la Virgen de los Dolores y a través de los respiraderos no se ve la cara de emoción de este sevillano de adopción, que hizo suya la ciudad cuando con su madre se vino a vivir en la Puerta Osario, la de las grandes cuadrillas de costaleros. El palio avanza ahora sobre los pies. Las bambalinas son un oleaje de bordados sobre la marea de la tarde. Anochece. Y en la memoria suena la banda de Tejera. Están revirando la esquina de una calle con poemático nombre machadiano: Doña Guiomar. Pero ahora que suena la música, y ahora que Germán viene meciendo cintura y metiendo riñones, lo que oigo en la banda es el toque de oración. La música de Tejera me vienen diciendo que la muerte de Germán Pérez Burgos no es el final. Que el próximo Martes Santo habrá vida otra vez en los crespones negros que veré en esa misma esquina, prendidos en la plata de unos varales de luto.
Y ahora que han matado a un costalero que era soldado de España y que murió por su Patria, me suena también la música de otros colores de sus sentimientos. La música centenaria de su Sevilla F.C. Otro «sevillista seré hasta la muerte», gloriosamente muerto ante el enemigo. Como Antonio Puerta. De su misma generación. Germán, en los afganistanes, con lo lejos que están los afganistanes, pensaba en su cofradía y en su Sevilla. Le pidió a su mujer que le comprara una camiseta negra del equipo blanco, porque cuando el equipo blanco juega en el extranjero con la camiseta negra lleva la bandera de España cruzándole el pecho. Como Germán la llevaba en este partido absurdo que estaba jugando en el extranjero, y en el que ha ganado, como su Sevilla F.C. de su alma, la amarga Copa de la gloria: «del deber, de la Patria y del honor».
 
 
 

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