Los pioneros del AVE
Los pioneros del AVE
Unas 2.700 personas usaron la línea de Alta Velocidad Málaga-Madrid el día 24, cuando comenzó el servicio comercial de pasajeros. El primer viajero fue un niño de 13 años llamado Gonzalo Rubio
JOAQUÍN MARÍN D. MÁLAGA. El AVE ya no son obras, ni plazos, ni millones de euros, ni problemas. Ha superado la fase de construcción para entrar de lleno en el aspecto humano, el de los viajeros, el de los reencuentros en Navidad, el de la comodidad, la rapidez, la admiración. El AVE ya forma parte de la vida diaria de Málaga, una ciudad que se ha acostumbrado muy rápido a un medio de transporte revolucionario. Tras la inauguración oficial del pasado día 23, con visita del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, incluida, al día siguiente pasó a manos de la ciudadanía. Málaga-Madrid en dos horas y media no es sólo el eslogan publicitario de la operadora Renfe; es, además, una realidad indiscutible.
Alrededor de 2.700 personas, según fuentes de Renfe, hicieron uso del AVE entre la capital de España y la Costa del Sol el pasado día 24, estreno del servicio. El primer tren salió de la estación Vialia-María Zambrano con destino a Madrid a las 6.35 horas con 56 pasajeros a bordo. Un niño de 13 años, madrileño, llamado Gonzalo Rubio fue el primero de todos ellos en validar su pasaje en la ventanilla. En este caso el viaje no tenía otra motivación que ésa: ser el pionero, la persona que se subiera al primer tren del primer AVE que salía de Málaga en el primer día de funcionamiento de la Alta Velocidad. Y lo consiguió gracias a su tío Alberto García, que le despertó con la antelación suficiente como para llegar antes que nadie al embarque.
Entre los pasajeros había de todo: malagueños que iban a pasar la Nochebuena a Madrid, madrileños que regresaban a la capital para cenar con sus familiares, chicas que viajaban a Córdoba para ver a su novio, chicos que acompañaban a su novia madrileña para conocer a la familia en un día tan señalado... Claro que no sólo era especial para los viajeros; para las azafatas de tierra Samantha Urso y Macarena Fernández, que eran también las primeras en recoger los billetes, fue igualmente especial. O para el maquinista, Miguel Ángel Ruiz, que ya había comentado a La Opinión el día 23 el "orgullo" que suponía para él conducir el primer tren.
Ese ferrocarril partió a las 6.35 y llegó a su destino a las 9.32 tras parar en Antequera, Puente Genil, Córdoba, Puertollano y Ciudad Real. El que salió de Madrid a la misma hora arribó a las 9.30 después de detenerse en Córdoba, Puente Genil y Antequera-Santa Ana. Ambos se retrasaron ligeramente por la expectación creada: sus pasajeros querían inmortalizar el momento y se entretuvieron haciéndose fotos. Los trenes esperaron, claro.
El primero directo. Pero el AVE se caracteriza por su capacidad de conectar ambas ciudades en dos horas y media. A las 7.10 salió de Málaga el primero que haría el recorrido sin escalas. En él viajaba Manuel Martínez, el gerente territorial de Estaciones de Viajeros del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), que hacía el viaje para probar en persona la calidad del servicio. Y otras personas como las azafatas Laura Rosillo, con 15 años de experiencia en los AVE de Sevilla y Lleida; o Safa, Carolina y Adriana, que celebraban el estar destinadas en Málaga.
En la vuelta, ya a las 10.35 horas, más de 200 personas abarrotaban el AVE Madrid-Málaga. Las previsiones ya se cumplen.

