Un AVE que se frenó con el tiempo

 

 

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Un AVE que se frenó con el tiempo

 

 

Alta Velocidad... moldeable. Si apura la memoria, hace cinco y seis años, los ojos de los empresarios y cordobeses con intereses en la Costa del Sol, y aquellos otros que ya imaginaban la caravana de trenes «pato» viajando hacia Córdoba repletos de turistas, echaban chispas de alegría al comprobar cómo el Ejecutivo de José María Aznar -el que puso la primera piedra del AVE Córdoba-Málaga- prometía 45 minutos entre la plaza de las Tres Culturas y la estación de Málaga.
Teniendo en cuenta la maldición de la N-331 y las 2 horas y 8 minutos de trayecto en tren desde la capital cordobesa y la malacitana, el anuncio se convertía en elixir para tanta necesidad y desesperanza que se había creado en torno a un corredor tan familiar.
Y aunque la puntualidad se penaliza en la Alta Velocidad Española, las previsiones, son eso, estimaciones que el tiempo cura y relega a puros anhelos. Un lustro después, otro Ejecutivo, esta vez el de Zapatero, cortará la cinta del tren con cara de pato, pero éste ya no tardará tres cuartos de hora, sino que alcanzará hasta 1 hora y 5 minutos. Veinte minutos más que desde el operador ferroviario ADIF (surgió casi con el PP) y la empresa comercializadora Renfe se avienen a explicar con aproximaciones.
Fuentes de ADIF apuntaban ayer algunos factores que han podido incidir en ese retraso sibilino de 20 minutos. Por un lado, se apunta a una razón política. La del marketing empleado por un Ejecutivo que auspiciaba un proyecto clave en al vertebración andaluza y su conexión con el resto de España.
«El constructor que se adjudica la obra plantea una velocidad punta sobre una distancia y unos parámetros de tiempo y espacio para explicar hasta donde puede llegar la línea que va a construir», apuntan fuentes de este ente. Luego llegan las cábalas comerciales que acaban poniendo en su sitio todos los indicadores.
«Cuando empezó el AVE Madrid-Córdoba-Sevilla, el primer año, su velocidad punta fue de 250 kilómetros hora. Luego llegó a 270. En la actualidad, alcanza los 300 kilómetros por hora acortándose en ese tiempo unos 5 minutos los apenas 130 kilómetros entre Córdoba y Sevilla, por ejemplo», replican desde ADIF.
Pruebas a 330 km/hora
Pero el nexo de unión de los argumentos dados ayer por Renfe y este operador de infraestructuras se basa en lo que llaman la «conducción económica». Es decir, el tiempo comercial. A más velocidad, un tren podrá acortar plazos entre dos ciudades, pero el coste de ese servicio (sobre todo energético, al final, económico) será mayor para la empresa.
Traducido a los números de la Alta Velocidad entre Córdoba y Málaga se justificaría en que recorrer los 155 kilómetros entre ambas áreas urbanas se tarden 56 minutos si el desplazamiento es directo, y hasta 1 hora y 5 minutos cuando haya paradas intermedias en Puente Genil-Herrera y Antequera (tres veces al día desde el 24 de diciembre, en un total de nueve servicios AVE).
Según confirmó ayer Renfe a ABC, la velocidad punta de partida en este corredor sur será de 300 kilómetros a la hora. Sin embargo, las pruebas realizadas hace unas semanas se llevaron a cabo con un tope de 330 kilómetros a la hora, destacándose entonces -en plena polémica por los socavones y las grietas en el túnel del Valle de Abdalajís- que a esa velocidad, la ruta había sido técnicamente perfecta. El Ministerio de Fomento que dirigió el PP llegó a prometer velocidades punta de 350 kilómetros a la hora, como recogen muchas de las notas conservadas aún en el archivo de este periódico.
Desde la empresa ferroviaria se apuntan algunas otras claves a tener en cuenta en este «retraso». «El papel de ADIF es importante, pues, cogiendo un símil de aviación, el ente público sirve de torre de control en el manejo de la circulación de los trenes, por lo que es un factor a tener en cuenta».
No olvidan tampoco, con ciertas salvedades, que nada tiene que ver la estimación inicial de un proyecto y sus primeras obras con el final del mismo y los parámetros de tiempo que se emplean cuando está a punto de inaugurarse.
Maldad o anécdota, lo cierto es que en muchas de las mismas notas informativas que han salido en los últimos años desde Fomento o ADIF para contar cómo se desarrollaban las obras, los tiempos entre Córdoba y Málaga que sí aparecían en las notas del anterior Gobierno han desaparecido. Sólo se ha venido reiterando que el reloj se movería 2 horas y 30 minutos desde Madrid a Málaga, recortando casi a la mitad el tiempo anterior. Eso sí, el PP en su día también llegó a prometer que desde la capital española hasta la Costa del Sol, el trayecto se haría en 2 horas y 21 minutos.
Muchos confían en que, al menos, las grandilocuentes cifras de viajeros (3,5 millones al año) no acaben echando también el freno.

 

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